Nuestro segundo kit tenía que empezar por el principio. Por ese rato frente al lavabo en el que el día todavía no ha arrancado y nadie te mete prisa.
Primero, Ultra-Cleanser. Empieza en gelatina, se funde al masajearla sobre la piel seca y, en cuanto añades agua, se convierte en leche. Doble limpieza en un solo paso, con extracto de gardenia florida (culpable de su azul) y un 5% de aceite de tsubaki que calma y ayuda a reparar la barrera de la piel.
Después, Ultra-Cream. Color que se adapta a tu tono mientras la masajeas, acabado jugoso tipo glass skin, SPF50 y péptidos híbridos de ácido hialurónico y colágeno.
Juntas se entienden de maravilla: la limpiadora deja la piel lista, la crema hidrata, unifica y protege. Y por la noche, Ultra-Cleanser se encarga de llevarse todo lo demás, máscara de pestañas incluida.
