Nuestra primera crema tenía que tenerlo todo. Color, SPF50, tratamiento y una textura ligera que se absorbe en segundos.
Gracias a la tecnología ColorSmart, el color se adapta a tu piel mientras la masajeas, así que no tienes que acertar con el tono. El acabado es jugoso y luminoso, tipo glass skin: buena cara, sin que parezca que llevas maquillaje.
Además del color, tratamiento. Péptidos híbridos de ácido hialurónico y colágeno que hidratan y dan firmeza desde la primera aplicación.
El SPF50 protege de UVB y UVA, y el extracto de moringa y OTZ suman y protegen frente a la luz azul de las pantallas, el infrarrojo y la polución.
Su envase airless de 50 ml aprovecha hasta la última gota y, como el producto no entra en contacto con el aire, se conserva mucho mejor. La última aplicación es igual de buena que la primera.



