Nuestra primera limpiadora tenía que apetecer. Tanto que desmaquillarse fuese uno de los mejores momentos del día.
La doble limpieza funciona, lo sabemos. Hacerla cada noche con calma ya es otra historia. Por eso Ultra-Cleanser la hace en un solo paso, cambiando de textura. Sale del tubo en gelatina y, al masajearla sobre la piel seca, se funde y arrastra el maquillaje y la protección solar del día. Al añadir agua, se convierte en leche y se lleva todo lo demás. Tiene algo de truco de magia, y no nos cansamos de verlo.
Y sí, es azul. Se lo da el extracto de gardenia florida. Tiene además un 5% de aceite de tsubaki, que calma y ayuda a reparar la barrera de la piel. Al aclarar, la piel queda suave y cómoda, como recién mimada.
Va bien con pieles sensibles, con rojeces o con tendencia acneica, y también sirve para desmaquillar los ojos.
Su tubo de 175 ml da para muchas noches (y muchas mañanas).








