Las brumas son el producto más incomprendido del baño. Hasta que un día, a las cinco de la tarde, con la calefacción a tope y la piel tirante, te pones una y entiendes para qué sirve.
Century Flower termina la limpieza, hidrata, calma y refuerza la barrera de la piel, esa capa que la protege de lo de fuera. Y la puedes usar tantas veces como quieras a lo largo del día.
- Agua de loto: calma e hidrata. Una curiosidad: el loto es tan resistente que sus semillas pueden germinar siglos después.
- Agua de azahar: refresca y le da su olor suave.
- Ácido hialurónico: hidrata.
- Inulina: un prebiótico que cuida la flora natural de la piel.
No lleva alcohol, así que no reseca. Y va bien a todas las pieles: a las grasas por su ligereza, a las mixtas por la frescura, a las secas por la hidratación y a las sensibles por la calma.
Calma en un flis.

