Es negro. Es un aceite. Y es para pieles con granitos. Tres motivos para desconfiar, y los tres tienen explicación.
El negro es carbón vegetal, y desaparece en cuanto lo extiendes: en la piel es transparente. Lo del aceite lo explica Sarah Brown, fundadora de Pai: si tienes tendencia a los granitos, no hay que tenerle miedo al aceite. Quitarle toda la grasa a la piel hace que fabrique más. Darle los aceites adecuados la equilibra.
- Aceite de comino negro: purifica y ayuda a equilibrar la grasa. Es el ingrediente principal.
- Carbón vegetal: absorbe el exceso de grasa y las impurezas. Es el que le da el color.
- Aceites de copaiba, andiroba y açaí: calman la piel y ayudan a difuminar las marcas que dejan los granitos.
- Vitamina E: antioxidante.
Es ligero y no lleva perfume ni aceites esenciales. Por la mañana, la piel amanece más limpia, con menos brillos y un tono más uniforme.
Negro en el frasco. Transparente en la piel.



