Sarah Brown, fundadora de Pai, lo dice así: con la piel sensible, comprar cosmética se convierte en una negociación eterna. Y la vitamina C suele ser de lo primero que se queda fuera, porque la de siempre es ácida y pica. La del C-2 Believe no lo es: es una forma estable que se disuelve en aceite y trata la piel con mucha más suavidad.
- Vitamina C estable (ascorbyl tetraisopalmitate): ilumina y unifica el tono.
- Aceite de semilla de arándano: calma y ayuda a la piel a reforzar su barrera.
- Ácido hialurónico: hidrata.
- Aceites de camelia, ciruela y albaricoque, y manteca de mango: nutren y suavizan.
Muchos de esos aceites salen de semillas que sobran en la industria de los zumos y la alimentación, y que de otra forma se tirarían.
La textura es sedosa y ligera, se absorbe rápido y deja la piel con luz y cómoda todo el día.
Vitamina C, sin renunciar a nada.

